martes, 21 de junio de 2016

La diferencia de las diferencias

  • por Tina Gardella para el Diario del Juicio
 PH Archivo H.I.J.O.S.


Pareciera que abruman tantos intentos de frenos, avasallamientos y retrocesos, de sentencias que de- sentencian, de prisiones domiciliarias, de prólogos que se suprimen, de monumentos de reconciliación…como si se estuviera que estar  en un estado de alerta permanente para, sin prisa y sin pausa, cuidar y defender lo logrado.

Pero ese estado de atenta vigilia cotidiana ha cobrado tal fuerza e intensidad que aunque muchas veces no se muestra en todo su esplendor, subyace como prácticas instituidas y re significadas en el devenir diario de quienes construyen los lazos sociales de una comunidad tucumana que necesita mirar al futuro desde un pasado que es traído por un presente en tensión. ¿Qué otra cosa sino son los juicios de lesa humanidad y más precisamente el del Operativo Independencia que se sustancia en estos días?

No se trata de la actualización permanente del “a donde vayan los iremos a buscar”. Sino de las prácticas, los modos de reclamo, el propio lugar desde donde se instituyeron los organismos de derechos humanos, que en nuestro país han tenido desde su inicio, una clara intención de “decir”, al señalar, denunciar, reclamar, exigir por el destino de sus seres queridos.

Esta “politización del dolor” por la forma que tuvo el plan sistemático de detención, secuestro y muerte al diseminar centros represivos por todo el país y no dejar prácticamente ámbito institucional sin afectar y porque el reclamo tampoco dejó prácticamente ámbito institucional al cual no preguntar e interpelar, estuvo dada además por las intervenciones que esos reclamos tuvieron en el espacio público y en instituciones desde el arte, la cultura y la comunicación: un verdadero activismo cultural y político que impregnó e irradió el reclamo de justicia y verdad.

Las condiciones de producción de estas prácticas y acciones, desde el “con vida los queremos”, pasando por “juicio y castigo” hasta “los juicios son de todos, la historia es de todos” siempre tuvieron un carácter político porque el reclamo, los reclamos, cobró una dimensión ética-social que fue más allá del drama personal y se instaló con fuerza en el plano colectivo que se materializó como la función social de la memoria.

Por eso es imposible la equiparación de pérdidas, dolores, resarcimientos…por eso la teoría de los dos demonios, lejos de ser una teoría, es un marco de interpretación cínico e hipócrita, por eso los juicios son una construcción político y social que en la búsqueda de justicia y reparación simbólica de las víctimas, proyecta al futuro un claro mandato ético.

Intentos y operaciones siempre las hubo. El contexto político-histórico-cultural atraviesa las condiciones de producción de las acciones no sólo de resistencia a esas operaciones sino de estrategias como verdaderos nudos de acción que hacen a la práctica militante sostenida que se extiende desde los organismos y militantes de derechos humanos hacia el resto de la sociedad.

Precisamente como un devenir que hace ejercicio político de la memoria y a la que no harán mella histórica ninguna operación coyuntural, escriben para este Blog jóvenes estudiantes universitarios que irradian su ejercicio político de la memoria, en crónicas certeras y dolientes como las de Fabiana, Hugo, Belén, Jorgelina, Erika, Sofía, Elena, Ana, Fernanda, Valeria, Gaby, en artículos interpeladores como los de Marcos, Julián y Javier, el video creativo de Ezequiel o en esas otras voces de entrevistas re creadas por Cynthia, Andrea, Agustina y Sofía.

Blog que con el aporte de H.I.J.O.S. Tucumán articulando fotos, audios, videos, historias, archivos, decires, se empeña no sólo en marcar los que nos diferencia de quienes nos quieren instituir  desde su cinismo como esos otros con quienes hay que “reconciliarse”, sino en buscar aún más, en la diferencia de las diferencias, en esas puntuales distinciones que no nos pertenecen sino que son parte de las tramitaciones de toda una sociedad que tuvo que construirse ética, solidaria y viviente,  aún sin los que debieran estar…pero no están.

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