lunes, 27 de junio de 2016

Jueves 23: Territorio indígena, escenario de sangre

  • por Exequiel Arias para el Diario del Juicio
PH Paloma Cortes Ayusa
Las comunidades indígenas sufrieron la persecución como lo hicieron los militantes sociales y políticos. Sus ansias de organización para defender sus tierras los enfrentó con la codicia  de los terratenientes. 

El secuestro de Pedro Santana Campos, dirigente de la Federación Indígena y representante de la comunidad Quilmes se produjo durante un conflicto de intereses con el terrateniente Chico Zossi, en la zona de Colalao del Valle.


Paola Jezabeth Santana es hija de  Felipa Isabel Maita y Pedro Santana Campos. Su madre era agente sanitaria y conoció a Pedro cuando él militaba en la Federación Indígena. Ella fue la primera de la familia Santana Campos que declaró el jueves 23 de junio, en la causa por delitos de lesa humanidad cometidos durante el Operativo Independencia.

Visiblemente conmovida por la pregunta sobre las detenciones de sus padres, contó que sucedieron en el '75: El 10 de febrero de 1975, fueron detenidos; élla en una fiesta en el Pichao y a su padre,  en Colalao del Valle. En esa época, su madre estaba embarazada de cinco meses. 

Recordó que supo, por su madre, que los llevaron en cuatro camionetas junto a mucha gente; una de esas personas era un familiar, Jesús Costilla. Ella fue llevada hasta una hostería en El Mollar, donde la retuvieron entre cuatro y cinco días.

Según el relato de su madre, "la calificaron de extremista y fue interrogada sobre dónde se encontraban las armas". Su padre, supo, fue golpeado y torturado.

Paola nace un 8 de Junio de 1975 y casi un año después, en abril de 1976, sus padres fueron detenidos nuevamente. "A él lo golpearon y lo pusieron en un baúl -relató la testigo-. A mi mamá la buscaron después y se la llevaron, cuando estaba trabajando en una finca"

Siendo una bebé, Paola es llevada detenida junto a su madre, hacia Metan, donde la alojan en una cárcel. Felipa fue calificada de "extremista, prostituta y ladrona" por sus captores, y además recibió otras agresiones verbales y psicológicas. Los represores la encerraron a ella y a su hija con un candado y junto a otras personas, y le decían que su caso era grave porque no figuraba en ninguna lista. 

En diciembre de ese año, la dejaron en libertad, obligándola a leer un texto cuyo contenido no recuerda salvo la frase "libertad sin causa". A su padre lo liberaron cerca del puente Lucas Córdoba, maniatado y en pésimo estado físico.

En segundo término declaró Felipa Isabel Maita, madre de Paola y pareja de Santana Campos entre el 74 y el 79. Oriunda de Quilmes, trabajaba de agente sanitario en el Hospital de Santa María. Contó ante el tribunal que, en 1975, su pareja se vio involucrado en el conflicto entre la Federación Indígena y los Chico Zossi. 

El gremio luchaba contra el desaolojo de la gente del lugar. Según su relato, ella no participaba activamente de la Federación. A ella la detuvieron en El Pichao y la llevan a la Hostería del Mollar junto a otras personas, familiares y conocidos. "Eran uniformados de Gendarmería en muchísimos camiones  -recordó-, pero nunca tuve los ojos vendados, sólo me preguntaban dónde estaban las armas de Santana Campos". 

Luego de cuatro o cinco días, la liberaron y pudo regresar a Quilmes por sus propios medios. Santana Campos es liberado el 25 de mayo de 1975. Luego vino la detención del 76, cuando es detenida y llevada a Antillas junto a su recién nacida. De Antillas, las llevaron a Rosario de la Frontera y luego a Metán, donde fue encarcelada junto a su hija. Finalmente las llevaron, en un jeep, a Salta donde la pusieron en libertad luego de hacerle leer el texto "libertad sin causa".

A continuación declara uno de los hijos del dirigente gremial indígena, Pedro Pablo Santana Campos, tenía 7 años cuando secuestraron a su padre. Si bien no estaba presente cuando ocurrió, si recuerda que iba a visitarlo a la comisaría. Cuando fue llevado por segunda vez, lo secuestraron frente a sus hijos.
En 1977, fue detenido nuevamente frente a sus hijos. Mientras trabajaba en el campo, llegaron sus captores en una jardinera: buscaban al "Cacique Santana". No sabe a dónde lo llevaron, pero sí que estuvo secuestrado por casi siete meses. Sus captores se ensañaron con él. 

"Mi padre era un hombre grandote, de 120 kilos -recuerda-, pero cuando lo encontraron, pesaba 50 kilos como mucho, estaba en muy mal estado y no tenía sus dientes".

Las palabras de Pedro Pablo fueron refrendadas en su totalidad por su hermano, Pablo Pedro, que fue el siguiente en declarar. Éste añadió que fueron hombres vestidos de campesinos y armados los que los maniataron y lo metieron en un baúl.

Supo de las cosas terribles que le hicieron. "Lo colgaban de los pies y lo hacían morder con los perros, le pegaban con palos en la espalda, lo que le causó desviación en la columna vertebral además de problemas de riñón. Después de que lo tiraron en el puente Lucas Córdoba, lo tuvieron internado mucho tiempo. Ni nos dejaban visitarlo porque no quería que lo veamos en esas condiciones".

Maria Elena es la última de la familia del Cacique Santana Campos que pasa frente al TOF a prestar su testimonio. Recuerda poco del secuestro, solo que junto con su padre había "un señor de apellido Condorí" y que el empleador de su padre les decía que estaba averiguando a donde lo habían llevado. "No supimos nada hasta que apareció tirado en el puente". Al tiempo, Santana Campos se fue a vivir fuera de la provincia. 

Hoy, las tierras que Santana Campos defendía del desalojo están en manos de terratenientes, en su mayoría, los Chico Zossi.-

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