jueves, 1 de agosto de 2013

Los relatos que se escucharán hoy en la Megacausa

  • por Gaby Cruz para el Diario del Juicio

María Trinidad Iramain

Tenía 36 años de edad, era licenciada en Artes Plásticas y trabajaba en la Dirección de Turismo de la provincia. Estaba casada y tenía dos hijos de 2 y 3 años. ‘Trini’, como la conocían las personas cercanas, fue secuestrada de su domicilio el 24 de julio de 1977. Al día de hoy permanece desaparecida.
El secuestro se produjo en horas de la madrugada, por un grupo de personas armadas que se identificaron como de policías. Fue trasladada al Centro Clandestino de Detención (CCD) que funcionaba en el Arsenal Miguel de Azcuénaga. Allí fue torturada. A principios de octubre de 1976, aproximadamente a las 10:30 de la mañana, formaron a todos los cautivos del CCD en una fila y los llevaron frente a alguien que iba separando a algunos y los hicieron subir a un camión. Trinidad Iramain fue sacada de la fila y subida al camión. Éste anduvo un corto tiempo y luego se escuchó que frenaba. Más tarde se escuchó el tableteo de ametralladoras, por lo que se presume que María Trinidad Iramain habría sido fusilada en esas circunstancias en ese Campo de Exterminio (CCDyE Arsenal).
Ezequiel Matías Claudio Pereyra

Ezequiel Matías Claudio Pereyra era un militante peronista. Fue secuestrado el 06 de julio de 1977, a las 21:30 hs, mientras se encontraba conversando con su amigo Segundo Juri, en la esquina de las calles 25 de  Mayo y Santa Fe. En ese lugar fueron abordados por tres hombres armados que vestían de civil y llevaban ponchos negros largos. Dos de ellos introdujeron a Pereyra en el interior de un automóvil Ford Falcón verde, sin chapa patente mientras lo encañonaban con un revólver en el cuello. Pereyra fue trasladado al CCD de Jefatura de Policía donde fue visto por Martina Rosa Herrera. A los tres meses del secuestro, su hermana, María Cristina Verónica Pereyra, fue secuestrada y llevada al CCD de Jefatura de Policía y pudo escuchar, mientras era torturada, que su hermano pedía que no lo torturasen más. Ezequiel Matías Claudio Pereyra prestó declaración bajo tortura, figurando en una lista elaborada por la policía de la provincia titulada “Índice de declaraciones de Delincuentes Subversivos” (n° de orden 194) con la sigla “DF” que indica que su ejecución fue decidida por la llamada “Comunidad Informativa de Inteligencia”. También fue reconocido en esas circunstancias por Juan Martín.

Héctor Oscar Justo

Tenía 32 años de edad, era empleado de la Cámara de Diputados de la provincia de Tucumán. Héctor estaba casado y era padre de dos hijos. Fue secuestrado el 25 de Marzo de 1977, a las 21:30 hs, cuando se encontraba en la intersección de calles Córdoba y Monteagudo de esta ciudad. Los individuos se le acercaron por la espalda, lo obligaron a subir a un vehículo. Fue trasladado al CCD que funcionaba en el Arsenal Miguel de Azcuénaga. En ese lugar fue torturado con picana eléctrica en varias partes de su cuerpo, mientras era interrogado sobre su actividad política y sobre su conocimiento respecto al "accionar subversivo". Compartió cautiverio con Damián Márquez, con Alberto Argentino Augier y Luis Antonio Cantos Carrascosa, quien le dijo que también estaban en el lugar los hermanos Germán y Anabel Cantos. Escuchó un fusilamiento masivo de detenidos mientras estuvo allí. Fue liberado a los 34 días de cautiverio, en las cercanías de la localidad de Los Nogales. A causa de las torturas recibidas quedó con secuelas en su salud, incluida la imposibilidad de engendrar hijos.

Rodolfo Hugo Lerner

A Rodolfo le decían ‘Pibe’, tenía 26 años de edad, era oriundo de Ledesma, Jujuy. Era estudiante de bioquímica y miembro del cuerpo de delegados de la Facultad de Bioquímica, Química y Farmacia de la UNT y trabajaba en el ingenio Santa Rosa.  Fue secuestrado, probablemente en alguna frontera del país, en septiembre de 1976. Fue trasladado al CCD que funcionaba en el Arsenal Miguel de Azcuénaga, donde fue sometido a salvajes torturas. Se lo torturó con el mecanismo conocido como “enterramiento”. Fue visto y reconocido por Juan Martín, Nora Alicia Cajal, Susana Auad Leoni y Osvaldo Humberto Pérez. Pudo conversar en alguna ocasión con Andrés Lorenzo Lerma y con Teresita Hazurún. Fue trasladado al CCD que funcionaba en el Ex Ingenio Nueva Baviera, donde fue “exhibido” por Antonio Bussi ante los integrantes del estado mayor del Ejército y de otras fuerzas. Posteriormente fue llevado nuevamente al CCD Arsenal, donde fue visto hasta febrero de 1977. Al día de hoy Rodolfo Hugo Lerner continúa desaparecido.

Carlos Raúl Osores

En el mes de agosto de 1976 un grupo de personas armadas ingresa violentamente en el domicilio de la familia Osores, en el departamento de Ranchillos, Cruz Alta, Allí se encontraba la Sra. Inés Cecilia de Osores con sus hijas. Los agresores las interrogaron sobre el paradero de Carlos Raúl y Eduardo Osores y procedieron a requisar todo el domicilio. Entre los agresores se identifica a Camilo “Pancho” Orce. Durante la requisa de la casa, uno de los agresores lleva a una de las hermanas de 15 años a la cocina y abusa sexualmente de ella. El violador intentó llevarse con ellos a la joven, pero quien dirigía el operativo se negó, luego se retiraron del domicilio.
A fines del mes de agosto de 1976, ingresan violentamente al domicilio un grupo de personas armadas, interrogaron a la familia por Eduardo y Carlos Osores, requisaron la casa y se marcharon.
Carlos, apodado “Petiso”, tenía 26 años, se domiciliaba en Empalme Ranchillos (Departamento Cruz Alta) y era de profesión electricista. Militaba en el Partido Comunista. Fue secuestrado de su domicilio el 16 o 17 de septiembre de 1976, por un grupo de personas armadas, entre las cuales se encontraba Mario “Malevo” Ferreyra. Fue trasladado al CCD que funcionaba en el Arsenal Miguel de Azcuénaga donde fue visto y reconocido como uno de los detenidos clandestinos por Alberto Argentino Augier. A fines de 1976 fue visto por última vez. Al día de hoy Carlos Raúl Osores continúa desaparecido.

María Isabel Jiménez de Soldatti

Tenía 41 años de edad, se domiciliaba en calle Italia 547 de San Miguel de Tucumán, era ingeniera electrónica, profesora de la Facultad Regional Tucumán, de la Universidad Tecnológica Nacional, institución en la que previamente se había desempeñado como decana (delegada interventora) y profesora en la E.N.E.T. nº 3. Militaba en la Juventud Universitaria Peronista. El 28 de mayo de 1977, a las 2:30 de la madrugada, fue secuestrada de su domicilio, por un grupo de alrededor de siete personas armadas con armas largas y encapuchadas que irrumpieron en la vivienda. Se llevaron a María Jiménez en uno de los tres vehículos en los que se movilizaban. Además, en los minutos que duró el operativo, los incursores saquearon la casa. En el mismo operativo habrían sido secuestrados Juan Sandoval y otro docente de la UTN, Enrique Ernesto Espeche.

María fue trasladada a la Jefatura de policía de Tucumán y de allí al CCD que funcionaba en el Arsenal Miguel de Azcuénaga. Allí fue vista y reconocida por Baltasar Acuña, Juan Roberto Sandoval y Juan Martín hasta mediados de agosto de 1977. En ese lugar le fue asignado el número 55. Fue torturada e interrogada por sus conocimientos de inglés y por sus salidas del país. En reuniones de presos la hacían cantar música española. Ayudó a dos mujeres embarazadas que habían sido víctimas de la tortura y por ello habían abortado; presuntamente ella misma se encontraba también en estado de gravidez. Era llamada “profesora” o “decana”. Al día de hoy María Isabel Jiménez de Soldati continúa desaparecida.

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