Inició el decimoséptimo juicio por delitos de lesa humanidad en Tucumán. Escriben en las crónicas de las primeras audiencias Tina Gardella y Mauro Olmos.
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FOTOGRAFÍA DE ANGÉLICA ZELAYA |
El derecho a la identidad sostiene que la supresión de la identidad es un hecho dañoso y que la restitución jurídica es un hecho reparatorio. Tal es la médula central del Juicio de Lesa Humanidad N° 17 que se está desarrollando en el Tribunal Oral Federal de Tucumán. Marcos Eduardo Ramos tenía cinco meses cuando en 1976 fue secuestrado junto a su hermano Elías Ismael Suleiman de 8 años que finalmente logró escapar. Marcos, el nieto 128 como lo expresaron las Abuelas de Plaza de Mayo, es el segundo caso de restitución de identidad en Tucumán. El imputado es un militar de inteligencia que revestía en el Batallón 142 para esa época y de quien dependía directamente el apropiador, ya fallecido.
En la fría mañana del miércoles 17 y ante una concurrida sala de audiencias, los protocolos jurídicos se echaron a andar con el alegato de apertura realizado por la auxiliar fiscal Valentina García Salemi. La Fiscalía se completa con el fiscal Pablo Camuña y el secretario Patricio Rovira quien tuvo a su cargo las preguntas para el primer testigo, Elías Ismael Suleiman.
Con un relato cargado de emoción y de recuerdos dolorosos, Elías dio cuenta no sólo de su apropiación, sino además del maltrato, crueldad, perversión y ocultamiento de hechos en la casa donde lo llevaron. Varias veces había intentado escapar hasta que pudo llegar hasta un tío que trabajaba en la entonces Terminal de Ómnibus para que avisara a su padre quien después lo rescató. De su hermano Marcos no había vuelto a saber nada desde el día que los separaron cuando luego del allanamiento en la casa en que vivían con su madre, fueron llevados a Tafí Viejo, a una casa donde había otros niños. Sin embargo, Isaías siempre recordaba la promesa hecha a su madre de que cuidara a su hermano Marcos.
Luego fue el turno de las psicólogas integrantes del Equipo Interinstitucional de Acompañamiento a Víctimas del Terrorismo de Estado. Carolina Salim explicó el abordaje integral para estrategias de salud mental que se pensaron y estudiaron para acompañar a Marcos como dolorosamente víctima de la apropiación y alteración de su identidad en un proceso que aun hoy continúa. Las psicólogas Paula Barber y Andrea Camerlingo que lo trataron más directamente, solicitaron que se aplique el protocolo de asistencia a víctimas de integridad sexual por lo que se desalojó la sala de audiencias.
Segunda audiencia: Del robo de Identidad al encuentro con su historia: Marcos Eduardo Ramos y una declaración cargada de Memoria
Llegó la segunda audiencia y en la mañana del miércoles 24, el Tribunal Oral Federal fue testigo de cómo en Tucumán , se volvía a inscribir la lucha histórica y colectiva por la verdad, la memoria y la justicia. La jornada comenzó con el primer citado como testigo de la causa. Marcos Eduardo Ramos, que ingresó a la sala con Paula Barber.
Marcos rememoró una vida marcada por abusos, mentiras y el trato duro que ejercían sobre él sus apropiadores Victor Sánchez, apodado “Pecho i' tabla” e Ilda Sanchez. “La vida no era buena con mis padres adoptivos”, expresó. Alejado de su verdadera familia, Marcos vivió entre dos mundos, uno marcado por el desprecio y la indiferencia de su familia apropiadora, que agresivamente le impusieron cuando le arrebataron su identidad y lo alejaron de sus padres. Y otro que comenzó a orbitar cuando recuperó su verdadera vida.
Marcos cuenta que vivió por un tiempo en Buenos Aires. Allí estudió hasta que en 1989 regresó a Tucumán para vivir en el barrio de Villa Urquiza, en la ciudad de San Miguel de Tucumán. Los maltratos hacia su persona no cesaron. Sumado a esto, su condición y dificultad para poder independizarse, lo obligaban a soportar y vivir lo que él describe como un infierno.
En 2018, llegaría la paz y la tranquilidad para Marcos. A la luz de los resultados arrojados del informe brindado por el Banco Nacional de datos genéticos, se confirmaba la relación entre Rosario del Carmen Ramos, su madre, y Marcos Eduardo Ramos. “Acepte la ayuda de todos cuando el ADN dió positivo”. Desde entonces, comenzó la construcción de su verdadera historia.
Marcos expresó que vivió un conflicto personal al enterarse de su verdadera identidad. Pero de lo que sí estaba seguro, era de no volver con la familia Sanchez. El esperado encuentro con sus dos hermanos, se dio también en ese mismo año. “Ismael siempre me buscó”, valoró y a continuación recordó el momento de volverse a ver: “muy bien el reencuentro con Ismael y Camilo. Me emocioné, me cayeron bien y fue una alegría. Estoy bien, pensé en este día especial y estoy de maravilla”.
Hoy, con cuarenta y ocho años, y después de toda una vida de búsqueda sobre su identidad, Marcos relató que pudo conocer quién fue su verdadero padre, Pastor Dante Campos, desaparecido al igual que su madre. Y que también pudo acercarse a su familia paterna. “Me emocioné cuando me enteré, soy parecido a él”, concluyó Marcos, quién al finalizar su testimonio y retirarse de la sala, fue ovacionado por un público agradecido por su valentía.
Luego fue el turno de cuatro testigos más: Lidia del Valle Llanos, cuñada de Carmen y esposa de Ramón Antonio Ramos, hermano de la madre de Marcos. También declararon Hilda del Valle Campos, hermana de Pastor Dante Campos y Mariana Herrera, directora del Banco Nacional de Datos Genéticos. Lidia y Ramón reconstruyeron los años que vieron por última vez a Carmen. “No me olvido más de esa cabeza chata” recordó Ramón. Hilda por su parte, mencionó que tanto ella como su hermano Jesús, dieron sus datos genéticos para saber si su hermano y Marcos estaban vivos, y añadió conmovida que “fue algo hermoso y emocionante saber que he podido recuperar al hijo de mi hermano, que es parte de nosotros. A pesar del tiempo horroroso, se pudo”. Y culminó con un mensaje: “Que nunca más vuelva a ocurrir, lastimaron a mucha gente”.
Al finalizar la audiencia, se establecieron fechas tentativas del recorrido que tendrá el debate oral. Con una última audiencia prevista para el primer mes de agosto, donde se espera el veredicto y la sentencia para el imputado Carlos Vega, ex oficial del Destacamento de Inteligencia 142 del Ejército, principal acusado como partícipe necesario en la apropiación de Marcos y la sustracción de Ismael.


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