miércoles, 24 de diciembre de 2014

La Sentencia de Villa Urquiza...en vísperas de Navidad

  • por Tina Gardella para el Diario del Juicio


Una sentencia es más que una sentencia. Más que el veredicto de los jueces. Más que el final de un proceso jurídico. Porque hay historia/s y hay memoria/s; hay reparaciones, anhelos y alegrías que se entraman a los llantos, las esperas y los recuerdos.
El momento de la lectura de esa sentencia es esperado…y preparado. Porque siempre habrá sorpresas o surgirá lo inesperado. La estructura jurídico-política garantiza que todos se expresen en el marco de una escena que no desborde ni arrase con el objetivo mínimo de “Juicio y Castigo”.
Esa escena la configuran no sólo quienes tienen roles definidos de acusación y defensa, de querellas y familiares, de amigos y militantes: también lo hacen las expresiones que desde el público/víctimas acompañan la lectura de la sentencia y las que invariablemente se expresan al finalizar las mismas, desde el público/acusados.
Para esta lectura de sentencia, los aplausos y vítores, los cantos y consignas no difieren mucho en relación a otros juicios de lesa humanidad. Los familiares y militantes cantan mirando a los imputados sobre que las penas se cumplan en cárcel común y se vitorea el presente a los 30.000 compañeros desaparecidos. Desde los parientes de los imputados/condenados se realiza alguno que otro gesto y se balbucea alguna que otra frase como “…pero nosotros los tenemos vivos…”
Pero la sentencia, ésta sentencia, tuvo vuelo propio. El fallo del Tribunal habló de las víctimas y también habló de los acusados. Ponderó las pruebas, las circunstancias, los precedentes y hasta lo posible en cuanto a Casación. Por encima de los casos, materia prima del orden jurídico, dejó puertas abiertas para que otros organismos o colectivos puedan seguir profundizando acerca de los delitos sexuales cometidos en cautiverio y de como “el consentimiento” o “la cadena de mandos” o “la obediencia debida” son argumentos que ya no tienen base jurídica. El fallo sorprendió gratamente al constituirse por sí mismo en la fuerza y energía política de la escena jurídica.
Un miércoles 17 de Setiembre comenzaba este 10º juicio de lesa humanidad en Tucumán. En vísperas de Navidad, el fallo condena a penitenciarios fundamentalmente, desde una sentencia que honra la vida, la vida en sociedad, la propia y la de todos…Una sentencia que abona una Navidad para vivir lo cotidiano como horizonte comunitario y solidario con claro anclaje en Verdad, Memoria, Justicia que invariablemente se proyectará en el próximo gran e importante juicio del Operativo Independencia en el año por venir.

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