miércoles, 19 de noviembre de 2014

Por el camino de la construcción de la(s) memoria(s): Entrevista a Marta Rondoletto

  • por Virginia Gareca (estudiante de Cs. de la Comunicación) para el Diario del Juicio

Fotografía: Mikaela Dominguez

Marta Rondoletto, es militante de los Derechos Humanos en nuestra provincia. Su labor incansable es un ejemplo de la lucha por la Memoria, Verdad y Justicia. Actualmente es presidenta de la Fundación Memorias e Identidades del Tucumán. En esta ocasión, nos reunimos con ella para conversar sobre el camino recorrido en estos años durante la realización de los juicios de Lesa Humanidad. Logros, anhelos y proyecciones son algunos de los temas que Marta nos relata y nos invita a pensarlos en términos de memoria colectiva como nuestra historia.
San Lorenzo al 1600, lugar que encierra parte de la historia, lugar donde inicia la historia que vamos y que queremos contar. La sala que da lugar a la entrevista, es el living, con caracteristicos muebles de aquellos años, una vitrina alta con objetos, fotos y una mesa muy especial donde posan los reconocimientos que obtuvo Marta por su trayectoria como militante de Derechos Humanos. Hay uno especial, es el que la emociona, “Evita Compañera”, por lo que representa esa figura, se siente afortunada. Nos acomodamos, cada una en un sillón y tras un suspiro reconozco ansiedad. Con palabras justas me propone el ejercicio de dejarla atrás, que está allí para responder, que es lo que viene haciendo y para lo que está. Con más seguridad enciendo el grabador, comenzamos nuestra charla e inmediatamente después de la introducción explicativa del fin de nuestra entrevista, nos aclara….
Una de las cosas que me gustaría aclararte en primer lugar, es que en relación a esta causa específica, los familiares de desaparecidos somos los que tenemos menos información para dar.
Información en relación a los casos que están involucrados en la causa Villa Urquiza, porque precisamente se trata de un caso, en el que hay muy pocos casos de desapariciones, hay algunos casos directamente de asesinatos, producidos en la propia cárcel, entiendo, y después la mayoría son de ex presos, es decir de personas que estuvieron presas, que luego eventualmente las blanquearon y terminaron años estando presos.
Por eso de alguna manera este caso es tan importante, tanto como los otros, pero tiene la diferencia que aquí hay muchos actores directos implicados, siendo víctimas de la represión, muy, muy directos y que viven, que están ahí para decirlo. Ósea que la mayor cantidad de detalles y acontecimientos, los tienen estos compañeros.

¿Cómo empezó su camino como militante de los DDHH?
Como empecé yo la militancia de DDHH…y yo te diría que la comienzo desde el momento que se llevan a mi familia, si bien las desapariciones habían comenzado desde mucho antes del golpe de Estado, en esa época yo trabajaba como periodista, sabíamos, conocíamos y tratábamos de pasar la información y de que se cuente. Empecé a militar con muchas limitaciones al comienzo, de ir denunciar hacer correr la voz. Yo lo que hacía desde acá hasta que me fui eran Cartas a la CID, OEA, cartas a la embajada española tratando de denunciar y la persona que trataba de reunirse por esta situación era la mamá de mi cuñada y su papa también con denuncias en la iglesia, ellos presentan los primeros habeas corpus.
Cuando salgo afuera en el 78, empiezo a buscar otros familiares ya sean argentinos o en Bolivia y después nosotros nos fuimos a Costa Rica, nos encontramos con otros argentinos exiliados y empezamos a hacer toda una campaña denunciando lo que pasaba en el país, a nivel de violación de DDHH.
Con otro compañero de Córdoba que también estaba en Costa Rica, empezamos a tomar contacto con organizaciones de periodistas desde ahí. Como efectivamente había exiliados argentinos en todas partes, rápidamente en la medida que pudieron se agruparon y hacían denuncias, y eso salía en los diarios. Entonces se empezó a hacer, trabajábamos en red antes de que surgiera la red. El eje de esa actividad era denunciar la represión dentro de Argentina, ahí es donde comienzo mi militancia real, sistemática organizada con muchos contactos, desde el exilio.
Pero yo siento que mi militancia en DDHH la hice acá, aunque hice lo otro también por supuesto, me dediqué mientras estuve afuera, mi trabajo político fue fundamentalmente alrededor de la denuncia del Terrorismo de Estado.

Volviendo estrictamente a los juicios que se viene celebrando en Tucumán, el año pasado le toco participar como querellante y testigo en la Megacausa ¿cuáles fueron las sensaciones que sintió durante el proceso y después cuando finalizó?
Fue un trabajo de mucha preparación llegar a ese juicio. Primero porque hacía años que veníamos trabajando con el Arsenal Miguel de Azcuénaga con otras compañeras de familiares, con las abogadas. Yo te diría que nosotros empezamos en el año 85, 86 porque tenemos una primera noticia de parte de dos gendarmes que decían que efectivamente había existido un centro clandestino de detención ahí en el Arsenal.
Era la 1º información concreta y con testimonios, que nos confirmaban sospechas. A partir de ahí empezamos a unir datos, más toda la información que se iba recogiendo por la comisión investigadora de la bicameral, se empezó a trabajar de alguna manera. Uno de los testimonios de estos gendarmes dice que efectivamente que mi papa, y mi hermano habían estado en el Arsenal y que habían sido fusilados y arrojados a una de las fosas.
Fueron como varios momentos y pasó por varias vicisitudes pero una de las cuestiones que nos favoreció grandemente fue cuando el servicio militar dejó de ser obligatorio, eso con el hecho de no existir la conscripción, hicieron que quedaran una increíble cantidad de infraestructuras edilicias sin hacer nada, sin ser ocupadas, ni nada, entonces eso favoreció mucho e hizo que se pudiera avanzar más en la investigación de alguna manera. Mientras tanto paralelamente se seguía con toda la cuestión para que la justicia investigara y aceptara meterse a investigar en una unidad militar. ¿Sabes cuándo logramos eso? Si no me equivoco, en el año 2005.
Uno de los parates increíbles fueron las leyes de obediencia debida y punto final, eso fue un bajón, revertir eso, porque nosotros seguimos adelante, movilizábamos y hacíamos quilombo en el juzgado. Pero donde hay un fuerte impulso es cuando precisamente creo que en el 2004 se revocan esas dos leyes y se abre la posibilidad de los juicios de nuevo.  Ahí es cuando se empieza a mover en el Federal,  aportando más y más elementos, y aceptan lo que nosotros decíamos que se permita a los grupos de antropólogos entrar al Arsenal y ver que había ahí, que se podía hacer.
“Para mí, lo valioso de este juicio fue precisamente eso, demostrar el plan sistemático de represión y de asesinato, eso fue lo importante.
Era importarte rescatar, para mí, en el juicio, quienes eran las víctimas, para mí era muy importante decirlo en el juicio. Contar quien era mi viejo, quien era mi mamá, quienes eran mis hermanos, mi cuñada que hacían, que buscaban, que había hecho mi viejo durante toda su vida incluso su pensamiento político, que era diferente al nuestro.

Respecto a los juicios que se vienen realizando, ¿considera que la sociedad tucumana tuvo la oportunidad de valorar, lo que significa en términos de reconstruir la historia, la memoria?
La sociedad tucumana tiene un componente de conservadurismo de sectores tradicionales, que a  eso no lo vamos a lograr mover, la prueba evidente es que en las últimas elecciones, el bussismo recuperó  votos. Nosotros como familiares, en la última campaña de Bussi Jr., él sacó la foto de su padre a que hable, hicimos una presentación a la justicia, diciendo que eso era enaltecer a un genocida y lo tuvo que sacar. Pero los tipos sacaron 70.000 votos, un grupo acá, un grupo en Yerba Buena, y varios dispersos en toda la provincia.
Lo que me preocupa, más allá de lo que se vote a Bussi, es a veces las coincidencias con las posturas que hay en relación a lo que proponía con otros que no lo votarían, pero que piensan igual que Bussi. Por ejemplo la teoría de los 2 demonios y en ese sentido hay mucha gente que sigue diciendo aquí hubo dos demonios y se está juzgando a uno solo. Va a costar tiempo revertirlo.
Ahora, a esta altura de mi vida, lo que nos interesa es que las nuevas generaciones tengan claro las cosas, porque esos que piensan en la teoría de los dos demonios medio difícil cambiarle el discurso porque ese es su pensamiento. Hay que seguir.

Hasta ahora que marcha el 10º juicio, con todo el camino recorrido, ¿qué reflexiones tiene respecto a objetivos logrados y que anhelo tiene que no se haya podido cumplir?
Primero que hay muchos casos aun que deberían llegar a juicio. Hay por lo menos uno o dos Arsenales más. Está todavía pendiente el Operativo Independencia, que será un juicio histórico porque va a ser casi el único caso en todo el país que se ha va juzgar acciones militares desarrolladas durante la democracia porque fue en el 75, con el gobierno democrático vigente, poniendo la firma, dando la posibilidad y el aval a muchas de las atrocidades que se cometió. 
Entonces, desde el punto de vista político, histórico y desde el punto de vista de los juicios y del rol que va a desarrollar la justicia ahí, va a ser un “hito”, va a ser tan importante como fue el primer juicio, y el primero fue importante porque fue el primero y porque estaban todos estos cretinos vivos ahí, ahora todos los juicios posteriores son las segundas líneas de militares que están apareciendo porque las primeras líneas de militares se murieron..
Porque nosotros tenemos interés en que esto se termine entre este año y el próximo en la medida en que se pueda. Nosotros creemos que los juicios son irreversibles pero nos interesaría que se hagan rápido, para asegurarnos que se hagan la mayor cantidad posible.

Como militante de DDHH, ¿cómo interpelaría a la sociedad que desconoce el trabajo de los organismos?
Yo ya no los interpelo, nosotros hacemos y construimos, nos interesan los espacios institucionales, trabajar en esos espacios, trabajar con diferentes recursos, acciones, desde una película, recordatorio, una marcha, una muestra, trabajar con los periodistas, con los centros de estudiantes de la secundaria. Ahora estamos en varios proyectos, para trabajar la cuestión de memoria con los chicos de las escuelas de los barrios, nos interesa eso.
Nosotros nos hemos pasado mucho tiempo en la calle, peleándola en la calle y luego a determinadas instituciones concretamente las instituciones militares y la justicia, con enfrentamientos desde el punto de vista institucional y denunciándolos, bueno  ahora se está en otra etapa y de alguna manera hay que penetrar más culturalmente y de alguna manera hoy en día, entre las diferentes organizaciones de DDHH y otras organizaciones que nos son pero que si les preocupa esto, estamos haciendo como una especie de división de trabajo, este hace esto, este hace esto  y se van generando estas dinámicas que le van cambiando la cabeza a la gente, eso es lo que nos interesa.
Ahora interpelarlos, y bueno… ¿qué queras que te diga? ahí está, esto hacemos esto, y hacemos lo otro, y cada vez hay más gente que se pliega a cosas que uno hace y que también que reciben críticas, nosotros antes salíamos a contestar ahora ya no, ¿entendés? porque uno pierde mucho tiempo y desgaste, no les vas a cambiar la cabeza de alguna manera es eso también.

Es por eso que hoy en día ponemos, por lo menos en el grupo que yo estoy, que nos organizamos en la Fundación Memorias e Identidades del Tucumán, nos interesa esto: construir la memoria, porque creo que es el salto cualitativo que hay que dar políticamente hablando porque los juicios ya los tenemos asegurados porque va a ser muy difícil que la sociedad, el sistema judicial y político pueda mirar para otro lado. Pero la lucha cultural hay que seguirla, que es esto lo que nosotros llamamos la construcción de las memorias, en plural.

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