martes, 4 de junio de 2013

Construcción colectiva: Estudiantes de Comunicación por la Memoria, la Verdad y la Justicia

A partir del jueves 9 de Mayo, los estudiantes de Ciencias de la Comunicación de la Facultad de Filosofía y Letras comenzaron a asistir y a habitar las audiencias del VI Juicio de Lesa Humanidad en Tucumán, conocido como Megacausa Tucumán.

Hacedores y constructores del espacio junto a la Agrupación H.I.J.O.S. Tucumán. He aquí la primera devolución sobre su experiencia, desde lo relevado y lo sentido:

Johana: fui a las audiencias del día 9 de Mayo y 23 de Mayo, por la mañana. En la primera, los abogados de los imputados querían impedir que prestara declaraciones el testigo O.P., porque intuían que sus defendidos podían verse seriamente perjudicados con su testimonio; después de una larga discusión, el tribunal decidió que O.P diera su testimonio; así describió los años previos a  la Dictadura y mucho más durante la misma, como  “complicados políticamente y de efervescencia de  movimientos políticos”; declaró que de a poco vio como desaparecían sus compañeros militantes. Benito Palomo y Luis Orlando Varela fueron algunos de los imputados que O.P mencionó en sus declaraciones.
En la audiencia del día 23 de Mayo quienes declararon por la mañana fueron: Santos Juárez y María Alicia Noli. El primer testigo,  en su juramento, recordó a todos los desaparecidos, relató que durante los días que estuvo en cautiverio, recibió la visita de un cura apodado “Pepe”. La doctora Noli, como querellante en la causa y esposa de una de las víctimas, declaró que su marido fue secuestrado en su casa y llevado al Arsenal. Resaltó que los jóvenes en la época de la Dictadura  estaban “armados” por sus ideas y que cuando se censuraba el derecho a pensar eran más creativos.

Quisiera resaltar la entereza que muestran cada uno de las víctimas que declararon hasta el momento, porque a pesar de tener que recordar y revivir, a través  de sus declaraciones, los dolorosos momentos que marcaron sus vidas, eligen con su testimonio, colaborar con la causa, para que se construya la verdad y se haga justicia.

Fernanda: al igual que Johana, asistí al juicio el día 9 de Mayo,  por la mañana. En la jornada se debatió conflictivamente sobre si el testigo protegido O. P debía prestar declaración. La fiscalía apeló que la defensa de los imputados pretendía retrasar intencionalmente el testimonio a modo de “calumnias”, ya que podría perjudicarlos. El testimonio del señor O. P. permitió conocer como fue la vida universitaria y social en general durante la década del ’75 en adelante.  Relató sus días como militante delegado del comedor universitario, como compañero de muchos de los jóvenes desaparecidos y como detenido, luego de un breve paso por la clandestinidad.
En la audiencia del día 16 de Mayo, por la mañana, el primero que prestó declaración vía conferencia online desde Buenos Aires, fue el Coronel Mayor Carloni. Brindó información sobre la organización militar, sus normas y sanciones en caso de insubordinación y resistencia a una orden de algún personaje militar superior. En el interrogatorio llevado a cabo por uno de los abogados de la defensa de los imputados, se puede inferir cómo a raíz de las penas por insubordinación se busca justificar el accionar de su cliente como participante del  Servicio de Inteligencia del Ejército. También se presenta un testigo protegido O.T, quien en su declaración como ex gendarme de las Fuerzas Armadas  nombra al Sargento Víctor Pepe, de actuación en el reciente conflicto salarial de Gendarmería, como uno de los responsables de las torturas en los centros clandestinos de Tucumán.

Quiero decir que en el día a día del juicio se puede ver la participación de familiares de las víctimas y oyentes que concurren para presenciar y acompañar la causa. Esto lleva a que estudiantes como nosotros podamos conocer los hechos desde un panorama mas palpable.

Andrea: Fui a las audiencias los días 9 y 23 de Mayo por la tarde. En la primera siguió su declaración el testigo protegido O.P. Allí relato los diversos métodos de tortura a los que él y sus compañeros eran expuestos, dio detalles de la forma en que operaba “La patota” y el I.P.G (Interrogadores de Prisioneros de Guerra), de qué manera se trasladaban los cuerpos sin vida a los pozos y dio los nombres de los imputados: Juan Carlos Benedicto apodado “Juanca”, Marcelo Godoy alias “El indio” el cual se encuentra en Ezeiza y se hace presente a través de una videoconferencia, Moreno, Varela, Benito Palomo a quien le decían “García”, Guillermo López Guerrero  apodado “el Cabezón” y uno de los últimos fue el sacerdote José Mijalchik apodado “Padre Pepe”. En el momento en que la Doctora Lugones querellante de la familia Méndez- Lascowsky le pregunta sobre la amistad que tenía con el matrimonio,  él le dice: “Yo sabía cuando me arrancaron la dirección, que le arrancaba la vida a ellos porque uno era el derrotero, el camino a los pozos”.
En tanto el día jueves 23 por la tarde declararon tres testigos.  El primero fue Héctor Orlando Galván, oriundo de Santiago del Estero que fue secuestrado el 8 de Mayo de 1976 cuando se encontraba en la casa de un amigo en la provincia de Tucumán. Este testigo fue particular, ya que su testimonio presentaba una gran carga emotiva; todo su relato se desarrolló con un profundo dolor, entre llanto y con voz entrecortada cada vez que detallaba las torturas que sufrieron él y sus compañeros.
En segundo lugar, Margarita Lascowsky relató que fue secuestrada con su marido el 22 de Junio de 1976 de su casa de Yerba Buena. Contó que no sufrió ningún tipo de tortura física pero dejo algo en claro: “mi tortura fue de la situación”. Estuvo secuestrada en el Reformatorio y en Arsenales. Sobre su paso por Arsenales dijo: “allí en ese lugar había todos los olores del mundo…pero el peor es el del miedo”. La liberaron el 27 de Julio de 1976.
En tercer lugar y por último, dio su testimonio Teresa Cándida Husurún oriunda de la ciudad de Córdoba que fue secuestrada por la S.I.D.E en la cuidad de Frías, Santiago del Estero desde donde la trasladan a Arsenales. Dio detalles de su secuestro e hizo reconocimiento de un croquis del Arsenal y de fotos en las que no pudo identificar a las personas que estaban allí. Teresa presenta una particularidad ya que tiene un movimiento oscilante de forma constante en su cabeza y que al terminar con su declaración, hizo un comentario al respecto: “mi problema es la oscilación… Es gracias a la picana”.

Mi experiencia fue tremenda pero positiva. Tremenda porque cada testimonio me representa a mi abuelo que también fue secuestrado en la dictadura militar durante el Operativo Independencia. Sin embargo, cada vez que voy al juicio mi dolor se transforma en  ganas de luchar por la Memoria, Verdad y Justicia. Creo que en este sentido  nuestro compromiso como  estudiantes y como ciudadanos debe ser ese: luchar para que se haga justicia y para que no haya otra etapa manchada con sangre en nuestro país. Por otro lado, la experiencia fue positiva porque encontré gente COMPAÑERA que nos ayuda dándonos información, pasándonos audios de audiencias anteriores, explicándonos quienes integran el tribunal, quienes son los defensores, la parte querellante, etc.

Alan: Asistí a la audiencia del día 16 de mayo, por la mañana, en este día como ya expresó Fernanda, prestó declaración el Coronel Mayor Carloni desde Buenos Aires vía conferencia online, quien dio detalles de cómo proceden los militares y sus respectivas sanciones; el coronel fue puesto a prueba por los abogados de los imputados, quienes le realizaron preguntas respecto a las formas militares.
Luego, en lo que constituyó  lo más importante de la audiencia, declaró O.T. (testigo protegido) ex gendarme de las fuerzas armadas, quien trabajó en ese momento en el galpón en donde cuenta y da detalles de cómo los prisioneros eran golpeados y luego fusilados en pozos donde eran arrodillados a la vuelta del mismo y fusilados automáticamente luego de que Bussi diera el primer tiro; luego de fusilados,  se les prendía fuego. El ex gendarme O.T brindó datos claves y fue aplaudido al terminar su declaración.

Concurrir al juicio, participar en un grupo de investigación sobre la Megacausa es un experiencia que no tiene desperdicio, se aprende y se ve las cosas de una manera diferente, al escuchar declaraciones de los testigos, de las torturas que recibían los prisioneros, las actitudes que toman los familiares al escuchar, todo eso te hace pensar y disfrutar las cosas del día a día de manera diferente.
Me parece muy importante resaltar una imagen que me quedo y me quedara en la cabeza para siempre, la de un anciano de unos 80 años o mas, familiar de desaparecidos, sentado en la primera fila de asientos, con su cartelito de cartón y sus dos (2) fotos en blanco y negro. Este hombrecito con una cara de tristeza profunda, levantaba y apoyaba su cabeza sobre el cartel mientras se daba el juicio, estuvo en esa posición toda la mañana, siempre apuntando su cartel hacia los imputados, esa fuerza que le ponía el anciano te trasmite muchas cosas y como dije, quedará en mi cabeza.

Cecilia: al igual que mis compañeros, asistí a las jornadas del juicio los días 16 y 17 de mayo. Me tocó presenciar el testimonio del testigo protegido O.T. ex gendarme de las FF.AA. destinado al Arsenal Miguel de Azcuénaga y cuyo testimonio aportó datos claves acerca de lo que fue el funcionamiento de ese centro clandestino de detención; ese día la jornada concluyó con su testimonio.
El viernes 17 la audiencia comenzó con el crudo y valiente testimonio de Hilda Figueroa, secuestrada en Jujuy durante la Noche del Apagón; precisó datos de estudiantes jujeños que fueron secuestrados en Tucumán durante una peña en la festejaban el cumpleaños de uno de ellos. Le siguió el turno a Lucia Mercado, quien brindó precisiones acerca de la investigación que realizó sobre la represión en  Santa Lucía; en su testimonio abundaron detalles de cómo era la vida en el pueblo, cómo la militancia gremial en torno al Ingenio de Santa lucia fue aplastada por la represión y lo que allí significó la instalación de la Base militar, que según su testimonio “se convirtió en el Estado”.

Además de la crónica sobre los hechos, quisiera poder compartir mi experiencia personal acerca de lo que es participar de este proyecto colectivo de comunicación, como es la puesta en marcha de este blog sobre la Megacausa. Significó que tuviera que asistir por primera vez a una audiencia de un juicio,;fue impactante escuchar los terribles testimonios de las víctimas, poder observar las actitudes de los abogados defensores y la forma que se manejan, poder ver a los acusados, a los familiares de las víctimas, las fotos de los que ya no están pero cuyas miradas nos siguen interpelando; fue entrar en contacto con la historia viva de nuestra país,  con las heridas que recién hoy gracias a un contexto histórico especial están comenzando a ser curadas, poder ver cómo crímenes aberrantes que parecían que iban a quedar impunes están siendo investigados y los acusados cuentan con todas las garantías de la ley para su defensa.
Me sumé a este proyecto con la expectativa de poder aportar desde mi pequeño lugar al  proceso de construcción de Memoria, Verdad y Justicia, por la que desde hace años, agrupaciones de familiares y víctimas vienen luchando.  Pienso que como comunicadores es nuestro deber dar cuenta de lo que pasa en la sociedad y en una provincia tan particular como la nuestra, con una historia de represión tan fuerte a cuestas (lo sucedido en el pueblo de Santa Lucia es solo una muestra de eso), con un hecho tan particular como fue que uno de los principales responsables de la represión haya sido elegido en democracia como máxima autoridad política de la provincia, da cuenta de la complejidad de nuestra historia y de la enorme tarea que significa abordarla y poder transmitirla.

Jorgelina: Asistí al juicio el día viernes 17 de mayo, en la mañana en la que nos encontramos con la noticia del fallecimiento de Jorge Rafael Videla. En el tribunal se escucharon los estremecedores testimonios de cuatro sobrevivientes, del pueblo de Santa Lucia, Caspinchango y de la provincia de Jujuy: Hilda Figueroa (Calilegua), Julio Suárez y su hermano Manuel Suárez (Caspinchango). También declaró Lucía Mercado (Santa Lucía).
La primera testigo del día fue Hilda del Valle Figueroa, nacida en Calilegua, Provincia de Jujuy. Durante los años 1974 y 1975 residió en Tucumán, ya que se encontraba cursando la carrera de abogacía. Conocida entre sus compañeros por su vocación al canto, se reunía frecuentemente con  ellos en peñas y bares. La testigo, muy emocionada en su relato, contó que el día del cumpleaños de Hugo Narváez se juntaron varios estudiantes jujeños en una peña, la noche en que los secuestraron, mientras ella se encontraba en Calilegua. Figueroa fue detenida La Noche del Apagón y llevada a Guerrero en primeras instancias (Jujuy). Emocionada, pero muy segura se la escucho al decir “absolutamente nadie de los secuestrados podíamos disponer de la vida o la muerte como sí los secuestradores". Con esas palabras cerro su declaración y fue despedida con aplausos de los emocionados familiares de desaparecidos presentes en el Tribunal.

Particularmente su relato me emociono muchísimo ya que se trata de una jujeña, como yo, que se encontraba estudiando en esta provincia. Me conmovió su relato y su emoción, porque nombraba lugares de mi provincia que conozco y por los que transito; pensar en que allí muchas personas sufrieron inimaginables torturas me emociona, y a la vez me motiva a seguir adelante con este proyecto, aportando mi granito de arena a esta lucha, por la memoria de tantas personas desaparecidas, entre ellos tantos estudiantes como nosotros, para que estas crueles torturas no queden solo en nuestra historia, sino que se hagan JUSTICIA.

Yanina: Fui al juicio los días 9 y 10 de mayo (jueves por la tarde y viernes a la mañana). Como redactaron anteriormente mis compañeros, el día 9 de mayo declaró O.P. (testigo protegido) durante -aproximadamente- 6 horas.
Contó que como método de represión usaban la tortura, y cómo el principal ensañamiento era con los órganos genitales. Usaban la picana. Relató que un día un tal “Juanca” y “el María” violaron a una joven militante. Los que participaban de las golpizas eran “Juanca”, “Flores” y “el gordo Tito”; entre los represivos escucho que participaba un cura, “el padre Pepe”.
El día viernes 10 de mayo prestaron declaración entre otros testigos:
•Juan Marcos Quinteros, secuestrado. Dijo que siempre tenía los ojos vendados y que los sometían en casilleros. Con gran dolor recalcó: “Dios tiene que hacer justicia”.
•José T. Rocha, secuestrado el 14 de agosto del 76'. Contó que eran llamados por números.
•Juan Maximiliano Orozco, fue golpeado en su propia casa, en Santa Lucía. “Cachito” lo interrogaba, y el que torturaba era a quien le decían  el “Indio”.
Todos los relatos están sostenidos en algo tan importante que es la memoria. “Imagínese... ¿Quien podría olvidar tan terribles hechos?” Imágenes visuales, sonoras (tiroteos, gritos, el ruido de las sirenas de los móviles, etc.) que redoblan en sus cabezas después de 37 años; el hambre, la falta total de respeto por los derechos humanos y una extensa e innumerable lista de situaciones que padecieron 30.000 personas inocentes.

Que seamos partícipes de este juicio nos ayuda a crecer como futuros profesionales de la comunicación y sobre todo como personas; ya que el deseo de libertad y la sed de justicia no tiene que ver sólo con lo académico sino con los valores que aprehendemos como sujetos sociales.
Reconstruir la historia desde nuestro lugar nos hace tener conocimientos y apoyarnos en una postura: la verdad, la memoria y la justicia. Para que la historia no nos engañe, para que no vuelva a pasar. Y sobre todo para que la palabra Justicia se haga verbo y no quede solo plasmada como leyenda en pancartas.  

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