lunes, 29 de junio de 2020

Cuando las ciencias sociales aportan a la justicia

Fotografía de Elías Cura


Por Mariela Ramos y Andrea Romero

El doctor en antropología Santiago Garaño considera que las ciencias sociales aportan reconstrucciones minuciosas de la lógica de la represión que nos ayudan a comprender cómo fue posible el ejercicio del terrorismo de Estado. Estas ciencias proporcionan una serie de historias y argumentos elaborados desde diversas disciplinas para la reconstrucción de una verdad jurídica sobre lo sucedido desde el inicio del Operativo Independencia -febrero de 1975 en Tucumán- y, posteriormente. en el golpe de Estado -marzo de 1976-. Las ciencias sociales pueden aportar una nueva manera de mirar la represión estatal así como sumar argumentos para la construcción de una verdad sucedida en el pasado reciente dictatorial argentino que colabora y complementa a la justicia penal, espacio en el que se juzgan estos crímenes de Estado.

El testigo de contexto es la figura jurídica entre el testigo y el perito. El testimonio brindado en el marco del décimo cuarto juicio por delitos de lesa humanidad -Megacausa 14- por la doctora en antropología Constanza Cattáneo, integrante del Ligiat -Laboratorio de Investigaciones Grupo Interdisciplinario de Arqueología y Antropología de Tucumán- posibilita que desde las ciencias arqueológicas y antropológicas  se logren reconstrucciones precisas. El aporte de sus trabajos de investigación da cuenta no solo de las maneras extremas de represión estatal sino de una trama de ocultamiento en un sector de la provincia durante el Operativo Independencia.

En la entrevista realizada para el diario del juicio, Cattaneo profundiza y aporta mayor información sobre el funcionamiento de un espacio de detención y tortura que no había sido considerado previamente a su investigación: la casa del tesorero del ingenio Santa Lucía - Monteros.

DE INGENIO A BASE MILITAR

La transformación del ingenio Santa Lucía en “La Base”, febrero de 1975 con la ocupación militar, tuvo un impacto muy grande en la población y en las 10 colonias ubicadas en las inmediaciones del pueblo que agrupaban a los trabajadores. ¿Cuáles fueron las prácticas que la población tuvo que modificar para adaptarse a la ocupación? ¿Hubo prácticas de resistencia de los pobladores y de los trabajadores de las colonias?

A nivel de práctica de la vida cotidiana hubo una modificación muy grande que tuvo que ver con la vida laboral, familiar y privada. Después del cierre de los ingenios, muchos de los ex trabajadores pasan a ser parte del Operativo Tucumán -estrategia implementada por la dictadura de Onganía (1968) con el propósito de palear a las consecuencias de su política azucarera sobre la población-. Los trabajadores ingresaban a una organización estatal como vialidad o la municipalidad. Algunos tenían que trasladarse a otra zona y en estos casos el ejército reguló muchísimo. Los trabajadores tenían que avisar en qué horario salían, se los requisaba en los colectivos o en los medios en donde se movilizaban. La vida cotidiana cambió, cambiaron los ritmos laborales: empezaron a operar los toque de queda, para circular en el pueblo siempre tenían que llevar el DNI y Los  trabajadores del surco tenían un carnet emitido por el ejército. Y cuando comenzaron los secuestros el impacto fue fortísimo en la población en su conjunto.

Respecto a la resistencia, en los inicios del Operativo Independencia (1975) y en el primer año de la dictadura el nivel de represión era tan grande al igual que el terror que se había infundado en la población que, al menos en mi investigación, no detecté en ese periodo muchas acciones de resistencia. Después en el año 76 o 77 un gran número de pobladores de Santa lucía es obligado a participar en la construcción de los pueblos armados por (Antonio Domingo) Bussi como por ejemplo Teniente Berdina. Ahí empieza una serie de  acciones de  resistencia: los trabajadores hacen una especie de huelgas que les trajo consecuencias como algunas represalias y la detención.

En este contexto represivo se entiende el proceso de relocalización de los habitantes de las colonias como desplazamiento forzado, es decir, una migración mediada por la violencia ¿cómo vivieron esa experiencia los habitantes?

Fue un corte muy abrupto en la vida de las personas que tuvieron que transitar ese desplazamiento. Les implicó abandonar el lugar donde habían vivido toda su vida y eso, obviamente, tuvo un impacto muy grande. Hay familias que tuvieron que vivir, entre los años 74 al 76, dos relocalizaciones porque primero eran parte de las colonias de Negro Potrero y desde ahí son trasladadas a Caspinchango. Después, cuando empezó el periodo más fuerte de la represión y desaparición de las colonias, algunos se trasladaron a Santa Lucia, otros se van a Buenos Aires. Hubo alguna forma de resistencia a esta manera de vida impuesta en algunos casos estas poblaciones iban y volvían, cultivaban algunas cosas que habían quedado en la colonia y volvían. Pero esto fue más adelante en el periodo más corto de la represión no en los lugares que habían sido relocalizados.

La transformación del ingenio Santa Lucía en “La Base” como espacio de detención y de tortura a partir de febrero de 1975 ¿permite no solo la detención de miembros de la llamada Compañía del Monte sino también de los trabajadores de las colonias y sus habitantes?

En relación al tema de las detenciones la mayor parte de las entrevistas realizadas a sobrevivientes dan cuenta de que las detenciones no son solo a miembros de la compañía del monte sino que los que transitan por la base de Santa Lucia mayormente eran familias trabajadoras, trabajadores de las colonias, ex trabajadores del ingenio, y mucha población de Santa Lucia. Algunos tienen detenciones de un día o dos días y son liberados, pero un gran porcentaje de su población sufrió algún tipo de detención, con lo cual el discurso de que la base era por la compañía del monte se cae.
Tu testimonio en el juicio resulta significativo ya que tu investigación doctoral devela la existencia de un espacio que no había sido considerado como espacio de detención y tortura: la casa del tesorero ¿podrías hacer una descripción de dicho espacio?
Cuando inicio mi trabajo de investigación todos los relatos en Conadep (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas) y ante la Comisión Bicameral mencionaban estrictamente como centro clandestino solo el sótano de lo que había sido el depósito de bolsas de azúcar del ingenio Santa Lucía. Incluso en juicios anteriores el lugar de inspección estrictamente había sido el sótano. En mi tesis de grado analizo ese espacio más que nada. Pero cuando profundizo mi investigación doctoral empiezo a recabar otros testimonios que mencionaban otras instalaciones que habían sido anteriormente la casa del tesorero y que era un espacio adyacente al sótano. Entonces, lo que inicialmente se pensaba que era el centro clandestino se amplió con estos testimonios.

Es entonces que se implementa otro tipo de análisis para recabar información sobre ese espacio. Uno de los análisis importantes que se hizo fue el de BLUESTAR que dio como resultado sangre latente positivo. Sangre latente significa que se identifica sangre de ciertos mamíferos y hay un segundo análisis que revela que no es solo de mamífero sino que la sangre que se encontró es humana. Los reactivos utilizados son para crímenes actuales no está ajustada la reacción química para estos contextos donde ya pasaron más de 40 años tiempo en el que la sangre se va degradando. Hice esa aclaración en el juicio porque es importante para la validez judicial.

Los calabozos que pertenecen a la casa del tesorero señalada como centro clandestino son 5. En tres de ellos (1, 4 y 5) se realizó el análisis, los otros dos (2 y 3) actualmente pertenecen a una vivienda particular. En esos tres que te digo, dio positivo a sangre latente.

LOS HIJOS CLANDESTINOS DE LA REPRESIÓN

A partir de tu testimonio en el juicio introducís la perspectiva de género al referirte a los graves ultrajes sufridos por las mujeres de las colonias y de la población de Santa Lucía ¿cuáles fueron las acciones llevadas a cabo por las fuerzas represivas hacia las mujeres?

Además de lo que mencioné en el juicio, después del secuestro de sus maridos se llevaban a cabo  acciones de violencia sexual contra muchas de las mujeres de la población de Santa Lucía. Hubo distintas formas de coacción de los militares, por ejemplo uno de los casos que me relataron es de una vecina cercana a la base que apenas llegan los militares le dicen ‘vos te vas a dedicar a cocinar cantidad equis de comida para los soldados’, y no había forma de negarse a esa coacción. Ahora estoy con una beca posdoctoral y la idea es profundizar estrictamente sobre ese aspecto. Otra de las cosas que se mencionaron, no solo para Santa Lucía sino con varias otras localidades del sur de la provincia, es la cantidad de hijos de miembros del ejército. Hay una población que tiene alrededor de 40 y pico de años que son hijos de militares.

La ocupación militar y las formas de coacción fueron generando distintos tipos de formas de vincularse entre los militares y las mujeres. Por ejemplo se dieron relaciones consentidas entre soldados conscriptos y mujeres de esa población que tuvieron hijos, pero después los soldados se fueron de ahí. También están los hijos productos de violaciones. Este es un tema que se habla muy poco, después de muchos años de trabajo me empezaron a contar algunos datos sobre eso y pude constatar que hay una generación de hijos de miembros militares que van desde los altos mandos hasta los soldados conscriptos. Eso es más algo que surge subterráneamente y es una realidad que también es parte de lo que fue la ocupación militar durante el operativo independencia y la dictadura.


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La doctora Constanza Cattáneo al concluir la entrevista destaca que su investigación en los inicios era demostrar la responsabilidad empresarial, pero no solo eso sino también lo que había sido el impacto sobre las poblaciones trabajadoras de estos lugares. El objetivo iba más allá de eso y está claramente visto en la cantidad de secuestros que hay de los trabajadores del surco, de los ex trabajadores del ingenio. De ese grupo de trabajadores organizados que eran vistos como una amenaza por el ejército y todo el entramado de la represión estatal.

También otro de los objetivos de la represión estatal fue el aniquilamiento de una identidad política ya que los pobladores tenían un fuerte compromiso y una fuerte organización política que se muestra en todas las acciones de las décadas previas. En su relato destaca que se olvidó de mencionar en el juicio que el icono de resistencia del cierre de los ingenios fue Hilda Guerrero de Molina, esposa de uno de los trabajadores del ingenio Santa Lucia quien representa esa fuerte organización y la gran tradición que tenía el sindicato y los trabajadores de Santa Lucia y sus alrededores.


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