miércoles, 4 de diciembre de 2013

El Legado (a los estudiantes de Comunicación)

  • Por Tina Gardella para el Diario del Juicio
Foto: Escrache a Bussi-1998 - Archivo de H.I.J.O.S.

El próximo 13 de diciembre se conocerá la sentencia de la Megacausa.

Ha sido prácticamente un año de percepciones, sensaciones, emociones que nos permitieron entender donde se fundan las sensibilidades y desde donde se construyen las subjetividades; ésas…tan vulnerables a los acontecimientos de la vida social y política.
Por eso resuenan las palabras de Pablo Gargiulo que en su alegato se dirigió al Presidente del Tribunal para decirle  que “desde una perspectiva histórica, esta sentencia lleva la posibilidad de convertirse en algo más que una sentencia. Tiene la posibilidad de convertirse en un Legado”. Y lo dice él, que como hijo de padres desaparecidos, tiene además de lo afectivo-familiar, todo un hueco generacional.

Legar es testar, relatar, testimoniar. Es preguntarnos por nuestra propia señal de estadía en este mundo. Todos legamos al transmitir la historia; la propia y la general.  Pero no todo configura Legado. Porque el legado sostiene una historia que en este caso, es una historia de Memoria, Verdad, Justicia.
Nuestra historia y memoria está signada por la forma que asumió la denuncia y el reclamo y por la creación particular de estructuras significativas que representaron el horror de la dictadura en el espacio público y  en las instituciones.

Ese Legado construido como memoria social con las denuncias y búsqueda incansable, cobró nueva fuerza con la sustanciación de los Juicios de Lesa Humanidad. En ese camino recorrido y de avances de nuestras heridas en transformación, la Megacausa avanzó en el proceso de sumar a esa memoria social, una clara memoria política: el desaparecido fue desplazado de su rol de víctima y retomó su dimensión de sujeto político, reconocido en su identidad de luchador popular.
Por lo que en una comunidad donde la eliminación de ese “Otro” cobró saña operativa en un plan sistemático de desaparición de personas en centros clandestinos, impacta y conmueve ver y escuchar a un Hijo, abogado, querellante que representa  generacionalmente a tantos otros Hijos con historia de desapariciones o no, pedir al tribunal que la sentencia sea “Un Legado para las generaciones futuras, que les permita creer a nuestros hijos y a nuestros nietos, que la Argentina es un país donde la impunidad no es la moneda con que se paga el sufrimiento de las víctimas del terrorismo de estado”.
Al encarnar él mismo un Legado, lo pide y lo anhela. Estableciendo lo posible y lo deseado, da cuenta de una generación que no está, que no renunció a sus proyectos y que en sus hijos representan no sólo el amor a la vida que tenían, sino que además son de alguna manera, el Legado de sus sueños.

Legado que recibimos nosotros y que pretendemos aportar en su construcción, entramando con los profesores y estudiantes de comunicación, con los periodistas y familiares y con H.I.J.O.S.,  otras percepciones y otras valoraciones.
Percepciones y valoraciones  que permitan construirnos con Memoria, Verdad, Justicia, en una comunidad como cultura en movimiento, como futuro asequible, como presente inquietante.

Una comunidad que, sencilla y simplemente,  se enorgullezca de su Legado.

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