lunes, 8 de abril de 2013

Acerca del tiempo, los tiempos, los destiempos...

  •   por Tina Gardella para el Diario del Juicio

En su relato desde Francia, donde reside después de un largo periplo al haber podido escapar de sus captores, Juan C. menciona en varias y significativas situaciones, la palabra “tiempo”. “Nos dejan en una pieza, solos. Decidimos dar algunos datos de manera de ser creíbles y alargar el `tiempo´ y de manera también de dar `tiempo´ para que otra gente no sea tocada”, dice en su testimonio que da cuenta del encuentro en el centro de detención del ex ingenio Baviera con quien había compartido los últimos “tiempos” de militancia.
El tiempo, como lugar donde se depositan las experiencias para luego rescatarlas y elaborar discursos y relatos que construimos y a la vez nos construyen, atraviesa una y otra vez los testimonios y relatos de la Megacausa. Por lo mismo, no se trata de un solo tiempo ni interesa que su acepción sea la misma para todos. Al contrario. Como construcción socio-cultural, el tiempo son las distintas temporalidades dentro de una misma sociedad, y así lo expresan quienes constituyen la escena del juicio.

A la oración, ya no se podía salir. Eso lo recuerdo bien porque cuando se los llevan a nuestros padres, quedamos solos, éramos muy chicos, pero nos dábamos cuenta que a la oración ya teníamos que estar dentro de la casa” expresa María Angélica a quien secuestraron y desaparecieron sus padres, cosecheros, en Caspinchango, departamento Monteros. Ante el pedido de la abogada querellante que explique qué significa “a la oración”, la testigo añade, como temporalidad socio cultural que excede cualquier uniformidad, que “en el campo se le llama así al atardecer”. Pero también añade que “a pesar del `tiempo´ transcurrido, quiero saber dónde están los restos de mis padres, qué pasó en el `tiempo´ con mi madre que estaba embarazada.”

El tiempo también es ese lugar que se construye desde el cuerpo y el lenguaje. El cuerpo como unidad de comunicación con el entorno y el lenguaje como construcción de esa experiencia, tienen en el tiempo, los tiempos propios del acontecer. Por eso mismo las expresiones temporales son vivenciadas también a partir de las relaciones vinculares que permiten definir al otro como semejante en contextos de historicidad y de situación.

No sé de días ni de noches. Estaba vendada y no sabía que había sido de mi marido. Hasta que lo oí toser. Esa era su tos y el lugar era la Escuela de Educación Física. Estoy segura. Cada mañana, lo primero que hacía era toser, y él me contestaba. Así por algunos días. Hasta que una mañana tosí y nada. Me pasé días tosiendo y ya nadie contestaba. No sé qué `tiempo´ pasó, pero fue el inicio de la certeza de la desaparición de mi marido” relata Juana con asombrosa fortaleza.

Con asombrosa fortaleza y memoria, también algunos testigos marcan las fechas de su detención y secuestro. Con minucioso detalle dan cuenta de los días que estuvieron en la cárcel o cuando los pasaron de Villa Urquiza a Sierra Chica.

Sin embargo esas fechas distan de ser la cronología de un tiempo pasado. Ese tiempo es temporalidad en cuanto está narrado desde la estructura de un mundo intersubjetivo que da cuenta de la situación socio-biográfica de quien testimonia que se cruza con ese mundo jurídico con tiempos precisos donde datos, fechas, lugares, momentos, tienen la validez de prueba jurídica y como tal son tratados. El diálogo de los tiempos socioculturales de Francia, Caspinchango y San Miguel de Tucumán con los tiempos jurídicos del juicio nos habla de los destiempos del tiempo. Esos destiempos que expresan procesos culturales diferenciados, tramas sociales que se constituyen en distintos niveles y que no dialogan desde el mismo lugar, es el tiempo como dimensión estructural de la experiencia social tanto en su recordar, y lo más importante, en su proyectar como sociedad.

En la Megacausa, los testimonios permiten ver que aún cuando quienes hablan hacen referencia al tiempo de los hechos o momentos sucedidos como puntos de una linealidad, son las vivencias mismas las que forman el flujo de lo vivido. En ese flujo, las temporalidades atraviesan todos los tiempos. Incluso el jurídico.  
Por algo los Juicios de Lesa Humanidad dejaron de presentarse sólo desde el Juicio y Castigo para pasar a ser escenario también de construcción de Memoria, Verdad, Justicia. 

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